10 May
2010

Andrés Venegas C.
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Talleres outdoor de coaching

10 May
2010

Andrés Venegas C.
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DONDE ESTABA – DONDE ESTOY

Ricardo Testa en Taller Outdoor de Coaching- Este artículo fue enviado por Ricardo Testa, coacheé de Andrés Venegas, empresario gastronómico, esposo y padre de 3 hijos quien autorizó su publicación en este blog, para que otros conozcan su experiencia en el coaching -.

Hace un año y medio llegué a la oficina- estudio de Andrés Venegas, venia recomendado por mi siquiatra  Benjamín Izeckson, con quien seguía un tratamiento por una supuesta depresión, causada por  mi incapacidad de salir delante de una situación económica muy difícil y que me tenía con un estado de ánimo deplorable. La vida me pasaba y yo pasaba por la vida

 El (mi siquiatra) después de un par de meses de asistir a sus sesiones me indicó que – por su experiencia  y conocimientos-  pensaba que yo no tenía ninguna enfermedad  mental ni dificultades siquiátricas y lo que yo necesitaba era conversar con  un profesional que me hiciera “Coaching”, fue la primera vez que escuchaba  de eso  y  decidí confiar en su consejo.

 Hoy, con la distancia y la perspectiva que da el tiempo, pienso que es uno de los mejores consejos que he recibido en mi vida y me hizo entrar en  un mundo desconocido pero fascinante,  que le dio un giro dramáticamente positivo a mi vida.

Cuando inicié mis sesiones de conversación con Andres Venegas,  “mi coach”,  me invadían emociones tan negativas como el resentimiento y la frustración, y estaba resignado a que eso era parte de mi vida, lo que cargaba en mi mochila y llevaba a todas partes. Lo primero que me pidió fue un relato sobre mi vida, mis éxitos, mis fracasos, mis logros y mis perdidas.

De mis relatos -que Andres escuchaba con atención- y que me obligaban a utilizar palabras y frases que reflejaran realmente lo que pensaba y sentía, fueron saliendo frases y observaciones que reflejaban  prácticas mías que eran las directas causantes de mi realidad, dichas prácticas  de tanto mantenerlas y aplicarlas a todas las áreas de mi vida, fueron haciéndose parte de mi manera de ser y hacer.

Recuerdo que le relaté mi visión respecto a cómo enfrentaba mi vida laboral y empresarial, cómo había desarrollado mis emprendimientos y qué resultados había tenido hasta ese momento, que obviamente me hacían sentir fracasado, frustrado y resentido de acuerdo a los resultados que podía mostrar. Andrés me planteaba  un concepto que me hacía más y más sentido,  a medida que avanzaba en mis relatos y que avanzaban las sesiones  “Cambiar la posición del observador”

Siempre en mis emprendimientos necesité de alguien, algún socio en quien apoyarme, una práctica  recurrente en mi  era aportar ideas y visiones y compartir el negocio pues pensaba que actuando solo no era capaz de abordar y manejar todas las aéreas de un negocio. El área financiera y la comercial eran para mí un desafío inabordable, pero trabajaba y trabajaba muchas horas en  lo que pensaba que me era fácil y me gustaba, pero que finalmente era ineficiente y poco productivo. Definitivamente siempre trabajaba para alguien y no para mí.

En estos meses aprendí  que sólo eran juicios que habitaban en mí, y que al cambiar mi posición como observador de mi realidad y la que me rodea, empiezo a ver nuevas alternativas de solución y a darme cuenta que soy capaz de hacer mucho más de lo que pensaba. La queja constante y distintas excusas eran  la manera de explicar las razones de mis errores y fracasos

A propósito de pensar, descubrí  también que de la resignación y el inmovilismo de pensar y quedarse en las palabras sólo se sale de una manera drásticamente dramática…. ¡pasando a la acción!! , ejecutando y transformando en acciones y actividades concretas los pensamientos y las palabras. Viene a mi mente otro gran concepto: “El poder es la expansión de las posibilidades” y cómo,  tomando conciencia de mis  propios talentos y capacidades puedo abrir un tremendo mundo ante mí.

También era transparente para mí, la capacidad que tengo de gestionar mis acciones para el éxito y descubrí que los quiebres en la vida son oportunidades para crecer y desarrollarse, si estoy consciente y atento para darme cuenta de ello, cambiando la posición del observador que soy.

Esta nueva manera de vivir me ha traído tantos beneficios, que me sorprendo día a día al pensar qué hago hoy por mí, y qué hacía antes, no sólo en el ámbito laboral o comercial, sino en lo fundamental que mueve mi vida.

Aspiro a ser feliz, el propósito trascendente de mi vida es la felicidad,  entendida como un estado de paz interior, de tranquilidad de conciencia y de disfrutar lo que quiero y me gusta hacer, pero acompañado por los que quiero y me importan, Mi Familia. El determinar que quiero y necesito también dedicarle tiempo  a quienes me importan,  ha significado una mejoría notable en la cantidad y calidad de las relaciones con mi familia. El compartir, celebrar y disfrutar pequeños y grandes momentos, establece y desarrolla una historia en común y me ha permitido conocer incluso facetas de la personalidad y del carácter de mis hijos, que no conocía tan profundamente.

A partir de estas reflexiones y de lo que he vivido desde la experiencia del coaching puedo orgullosamente  decir qué, desde que decidí emprender este camino, mi vida cambió.

Decidí abordar el desafío de hacerme cargo de mis proyectos, tomé el timón de mi propia empresa-que compartía con mi socio- la cual tenía una enorme deuda, tanto con proveedores  y  leyes sociales como con créditos en bancos; con proyecciones a la baja en las ventas acentuada en el periodo de invierno que venía, según todas las estadísticas de los años anteriores Y sin capital de trabajo. Además, endeudado personalmente producto de varios meses anteriores sin ingresos suficientes para cumplir mis compromisos.

 Sin embargo, ante este escenario y con el apoyo dedicado – y pienso que brillante- de mi coach, instalé en mí, el entusiasmo, el pragmatismo y la dedicación para sacar adelante mi empresa.

Acordé con el Estadio donde manejo la concesión de su cafetería, condiciones especiales de operación, permitiéndome cerrar convenios de alimentación con empresas del sector (algo nunca antes visto en  este club privado).

Promocioné la realización de cumpleaños infantiles y de adultos en los salones, fiestas de empresas, almuerzos para seminarios, cenas de un colegio profesional, etc.

Formalice una alianza estratégica con un productor externo para realizar noches de tango los viernes cada 15 días durante los meses de invierno, pero dado el éxito se extendió a todo el año y ya estoy planificando las fechas para todo el próximo año.

Comencé a fabricar comida típica y platos preparados, aprovechando la infraestructura de cocina,  la maquinaria de última tecnología para envasado al vacío con la que cuento y el personal disponible.

Cerré un acuerdo para abastecer con estos platos a una pequeña cadena de minimarkets con amplias proyecciones de crecimiento y en conversaciones con otro potencial cliente, además comencé a despachar almuerzos listos a un colegio profesional.

Gane propuestas para atender dos grandes eventos en el año: La 8ª feria dental que se realizó en Espacio Riesco, en Mayo de 2009,  donde mi empresa atendió 4.000 personas durante un fin de semana y la Copa Davis, realizada en septiembre en Rancagua, donde prestamos servicios de alimentación a los equipos de Chile y Austria, a los periodistas acreditados, al staff de la federación, a los invitados internacionales y al público asistente calculado en 14.000 personas los tres días que duró el evento. Ambos con plena conformidad de nuestros clientes y éxito económico

Los meses de Noviembre y diciembre atendimos más de 50 eventos: cumpleaños infantiles y encuentros de convivencia de colegios, cenas de fin de año de empresas y actividades finales de las ramas deportivas del estadio.

El año terminó para mi empresa con ventas record, que nunca realizó los años anteriores que tuvo la concesión de la cafetería, lo que me permitió disminuir fuertemente y en varios millones, las deudas con las que inicié el desafío de este emprendimiento,  realizar inversiones para renovar el material de trabajo, y adquirir equipamiento para mejorar las gestión. Contratar más personal para hacer frente a  la demanda que exigían mis servicios y hacer retiros para cumplir con mis compromisos personales y vivir con relativa tranquilidad, situación diametralmente distinta a la que vivía hace algo más de un año atrás.

La primera semana de Enero de 2010 me reuní con mi contador con quien revisé y analicé los resultados de la gestión del año y no pudo menos que sorprenderse por el resultado y la envergadura de tan notable resultado de mi esfuerzo.

Hoy, me encuentro estudiando y analizando nuevos proyectos comerciales y además desarrollando con la colaboración de Emilio Filippi -otro coachee de Andrés Venegas-   la imagen corporativa y la estrategia de marketing que me permita – ya empoderado- reforzar y comunicar mi identidad,  la de mi empresa   y mis productos, lo que me permitirá dar un salto cualitativo y cuantitativo en este camino al éxito y a la realización personal.

Esto no hace sino reforzar mi entusiasmo y mi convicción de que los tiempos que vienen son mucho mejores, que el mundo de posibilidades que se abre,  está ahí para tomarlas, que la “caja de herramientas” proporcionadas por el coaching son tan poderosas que me permitirán abrir puertas y ventanas cerradas con candado, demoler paredes de hormigón que me obstruyen, y pavimentar caminos antes inexistentes  y en lugares antes inaccesibles.

Para concluir y también tomando y compartiendo las palabras de Emilio en un artículo publicado en su blog, no puedo menos que estar orgulloso y agradecido de haber conocido a Andrés Venegas, es un privilegio poder contar tan cercanamente con alguien con tales condiciones humanas, personales y profesionales.

25 Abr
2010

Andrés Venegas C.
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Para compartir con ustedes, una parte de lo que es para mi el coaching y que pude ver en cada uno de ustedes

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21 Oct
2009

Andrés Venegas C.
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¿Por qué voy a coaching?

Este es un artículo originalmente escrito por Emilio Filippi en su blog personal.

Siempre me ha llamado la atención, siguiendo la historia de amigos o conocidos, que en más de una oportunidad llega ese momento especial, particularmente difícil en la vida de una persona. Ese verdadero abismo (hice un post sobre el libro El Abismo de Seth Godin), que puede muchas veces inmovilizar, generar angustia y tener esa sensación de “cambio de piel” dolorosa, intensa.

La crisis de los 7 años de matrimonio, o la de los 40. La quiebra. La separación. Los duelos. Y la vida sigue. Pero ya no fluye como hasta ese punto. Llega ese momento donde realmente uno debe tomar decisiones importantes, cambiar ciertas prácticas. Como dijo Albert Einstein: “No podrás resolver los problemas que tienes hoy pensando de la misma manera que pensabas cuando los provocaste”.

Esa frase de Einstein hoy tiene una reformulación que siempre le escucho decir a mi coach, Andrés Venegas: “Cambiar la posición del observador”. Es decir, uno mismo es el observador, uno mismo es quien, viendo un problema, un desafío, una realidad del mismo lado, al “desplazar” esa mirada, es decir, al cambiarse de posición, visualizando otras cosas, desde otro lado, uffff el resultado es muy diferente, es movilizador.

Toda esta reflexión me surge cuando me preguntan amigos y conocidos “¿qué es eso del coaching?. ¿Es como ir a terapia? ¿Es un psicólogo? ¿Es algo muy inasible, muy volado? ¿Es algo para gente más “enrrollada”? ¿Cómo podría algo así ayudarme a ser mejor en mi trabajo, en mi empresa?

Son preguntas reales. De personas reales. Y, lo más gracioso para mí, es que me lo preguntan porque saben que yo voy a coaching, soy lo que se llama en la jerga, un coachée, algo así como un paciente del coach. PERO NO SOY UN COACH!

Justamente, porque no lo soy, porque durante dos años he estado asistiendo a sesiones de coaching de manera constante es que puedo explicar, desde mi “experiencia de usuario”, el impacto que tiene hacer este trabajo en uno mismo.

Pero qué es un coach, realmente. Está la figura del coach deportivo, del entrenador, del instructor, que -en diferentes ámbitos- tiene en común conocer a sus discípulos (o reclutas si quieren) a fondo y poder llevarlos a cumplir sus metas. De hecho, hay un programa en MTV, que se llama MADE, y que consiste en transformar a adolescentes “nerds” o con dificultades, en populares jóvenes “winners”. Para ello, cuentan con el apoyo de coaches expertos en “popularidad juvenil gringa” que, a costa de ejercicios, nuevos look, y ciertas técnicas se transforman en los reyes de la seducción.

Más allá de lo televisivo, el concepto es análogo en cuanto al impacto en la transformación. Ahí me quedo con la definición de Andrés Venegas. “Un coach no es otra cosa que un “espejo de uno mismo”. Osea, no es un gurú, ni un mentor que lo sabe todo, ni tampoco es un profesional que escarba en las profundidades del inconsciente para quedar con las emociones revueltas, pero inmovilizado.

La gracia de ese espejo es poder, a partir de la observación del lenguaje, del cuerpo y de las emociones, generar un cambio de posición del observador y MOVILIZARSE. Es decir, comenzar un nuevo camino, con una “caja de herramientas” que permite enfrentar esta nueva etapa de vida, este abismo, estos quiebres, de una manera diferente y muchísimo más poderosa.

Yo no sé si realmente es posible explicar con palabras lo que a uno le pasa cuando va a una sesión o taller de coaching. Hay que vivirlo. Yo lo recomiendo totalmente, considerando que es un camino que uno mismo emprende. Pero, definitivamente, el manejar estos conceptos repercuten en un empoderamiento fantástico cuyo gran resultado maravilloso es acercarse a tener una vida feliz y que uno realmente quiere.

No es casual que ingenieros, empresarios pequeños, medianos y grandes, autoridades de gobierno, profesionales, artistas, emprendedores de todo tipo, vean en el coaching un complementario apoyo a desarrollarse íntegramente. Ya no hay prejuicios con esto: yo conozco personas con una formación muy analítica, pragmática y concretas que han visto en el coaching un camino de crecimiento personal, profesional, empresarial y de vida.

Yo soy muy agradecido de mi coach. Y me siento orgulloso de haberlo conocido. Hoy, gracias a su brillante y dedicado trabajo, me siento una persona un poco mejor y con un tremendo mundo que se abre delante mío y de mi familia.

Enlace: Blog Emilio Filippi

30 Jun
2009

Andrés Venegas C.
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¿Condenados por el éxito? o ¿Cómo hacerlo mal sin necesidad?

Los mejores liderazgos, los equipos más competentes, los compañeros más leales de un emprendimiento sucumbirán inevitablemente ante el agotamiento y la falta de reconocimiento, por ello, en las organizaciones comprometidas con el éxito se hace imprescindible gestionar equilibradamente los esfuerzos.

Quien se compromete obsesivamente con la meta sin considerar los talentos y las verdaderas capacidades de quienes lo acompañan en sus desafíos, está condenado al fracaso. Cuando una meta se cumple a costo del desgaste irracional del equipo de trabajo, celebraremos una vez, quizás dos o hasta tres veces, pero habremos hipotecado la cadena de éxitos, necesaria para sostener el futuro de la organización.

Los líderes de hoy saben o deben saber, que los horarios imposibles, los retos destemplados, las desoladoras angustias, las corrosivas sensaciones de fracaso que sufren los equipos de trabajo y sus conductores son casi siempre reflejo de un pedido inverosímil o desinformado, de una auto impuesta inflexibilidad o de la incapacidad personal de decir o aceptar un “no” responsable por respuesta. Así, como quien consume desmedidamente las horas y las fuerzas de una organización con el fin de alcanzar, sin importar los costos, las metas más inmediatas debe saber que está comprometiendo recursos que le pertenecen al futuro de su propio emprendimiento.

Planificar en medio de la realidad, es hoy, aceptar la incertidumbre del cambio veloz y permanente como acto ontológico de la sociedad que habitamos. Así entonces, el espacio/tiempo para lo impredecible es hoy un hecho inevitable que reclama la expansión de nuestras capacidades de adaptabilidad.

Saber escuchar de cada quien lo que mejor puede aportar en cada desafió, es en la actualidad, una premisa fundamental del liderazgo como articulación de los talentos, premisa que se origina y sustenta en la práctica esencial de comprometerse con sus intereses, así como ese otro se compromete con los míos o los de mi empresa.

Escuchar al mercado, escuchar la voz del pueblo, son premisas tan falsas como una planificación intachable, no existe., Los grandes líderes, los empresarios exitosos, los políticos de peso escuchan a las personas, identifican sus pedidos o posibles compromisos, verifican constantemente los límites y la transversalidad de su necesidades, pues las necesidades de los otros resuenan en ellos como oportunidades de acción al servicio de las cuales se entregan.

Ser oferta no es otra cosa que ponerse al servicio de las necesidades de los otros.