Conversaciones de futuro [el bambú esta ahí para que lo toque el viento]
Una de las cosas que más me sorprende en la práctica del coaching, es descubrir cuán amplio se vuelve el horizonte cuando logramos liberar nuestras conversaciones e instalamos nuestra mirada en el futuro.
Son tantas las veces que construimos interpretaciones de nuestro habitar en el mundo, que ni siquiera tienen sentido para nosotros mismos, interpretaciones pequeñas que instalamos como un cerco entre nosotros y la diversidad de posibilidades que el mundo nos ofrece.
Día tras día acumulamos un sin fin de conceptos aprendidos en un cada vez más lejano e irrecordable momento, en el que fueron legítimos y oportunos. Ahora son representanciones del mundo que no nos pertenecen, que nos duelen o nos agobian, y que, sin embargo, repetimos y hasta defendemos como si realmente constituyeran parte de nuestra identidad.
El proceso de desprenderse de las conversaciones que nos aprisionan y definen para nosotros límites estrechos de existencia, y además, la capacidad de instalarnos en conversaciones de futuro, no sólo son gestos de liberación, son en sí mismos actos de coraje y desapego a través de los cuales alineamos nuestro presente con la aventura vital de nuestros futuros posibles.
Como amante de la Historia, el pasado tiene en mí una valoración superlativa.Sin embargo, no lo considero una camisa de fuerza que aprisione o restrinja nuestra capacidad de decidir el por venir. Al contrario, nos permite fijar la mirada en aquellos aspectos, prácticas, valores e ideas que pueden llegar a ser fundamentales;que nos permitan alcanzar otros nivels de trascendencia y construir nuestro propio destino. No ser esclavo de mi pasado significa mirarlo con dignidad, sin remordimientos, rabia o amargura. En efecto,cuanto nos llegamos a desagastar, cuando nos quedamos petrificados en el modelo que no funcionó, en la carrera que no estudié o en el amor por el que no me la jugué, no tendremos posibilidad de pensar en un nuevo sistema de sociedad, en volver a la escuela o en amar de nuevo.
Andrés,
Notable tu post. De hecho, creo que hacer el ejercicio de desprenderse de esas conversaciones no es menor. Pero, cuando lo logras, adquiere realmente tanto sentido ese apertura de la mirada y las posibilidades efectivamente se amplían de una manera sorprendente.
fantástico el comentario de Claudio Del Canto, en el sentido de tener conciencia de esa supervaloración del pasado, pero al mismo tiempo poder identificarla y convivir con ella.
Creo, sí, que hay casos donde esos juicios tan impregnados en nosotros son, simplemente, eso…juicios.
Andrés, queremos más posteos! está buenísimo tu blog.