¿Condenados por el éxito? o ¿Cómo hacerlo mal sin necesidad?
Los mejores liderazgos, los equipos más competentes, los compañeros más leales de un emprendimiento sucumbirán inevitablemente ante el agotamiento y la falta de reconocimiento, por ello, en las organizaciones comprometidas con el éxito se hace imprescindible gestionar equilibradamente los esfuerzos.
Quien se compromete obsesivamente con la meta sin considerar los talentos y las verdaderas capacidades de quienes lo acompañan en sus desafíos, está condenado al fracaso. Cuando una meta se cumple a costo del desgaste irracional del equipo de trabajo, celebraremos una vez, quizás dos o hasta tres veces, pero habremos hipotecado la cadena de éxitos, necesaria para sostener el futuro de la organización.
Los líderes de hoy saben o deben saber, que los horarios imposibles, los retos destemplados, las desoladoras angustias, las corrosivas sensaciones de fracaso que sufren los equipos de trabajo y sus conductores son casi siempre reflejo de un pedido inverosímil o desinformado, de una auto impuesta inflexibilidad o de la incapacidad personal de decir o aceptar un “no” responsable por respuesta. Así, como quien consume desmedidamente las horas y las fuerzas de una organización con el fin de alcanzar, sin importar los costos, las metas más inmediatas debe saber que está comprometiendo recursos que le pertenecen al futuro de su propio emprendimiento.
Planificar en medio de la realidad, es hoy, aceptar la incertidumbre del cambio veloz y permanente como acto ontológico de la sociedad que habitamos. Así entonces, el espacio/tiempo para lo impredecible es hoy un hecho inevitable que reclama la expansión de nuestras capacidades de adaptabilidad.
Saber escuchar de cada quien lo que mejor puede aportar en cada desafió, es en la actualidad, una premisa fundamental del liderazgo como articulación de los talentos, premisa que se origina y sustenta en la práctica esencial de comprometerse con sus intereses, así como ese otro se compromete con los míos o los de mi empresa.
Escuchar al mercado, escuchar la voz del pueblo, son premisas tan falsas como una planificación intachable, no existe., Los grandes líderes, los empresarios exitosos, los políticos de peso escuchan a las personas, identifican sus pedidos o posibles compromisos, verifican constantemente los límites y la transversalidad de su necesidades, pues las necesidades de los otros resuenan en ellos como oportunidades de acción al servicio de las cuales se entregan.
Ser oferta no es otra cosa que ponerse al servicio de las necesidades de los otros.
A través de extensas conversaciones con mi coaching llegábamos a la conclusión, no muy extraña por cierto, que las personas se movilizan fundamentalmente por el reconocimiento. Un incentivo económico, una cita al pie de una página, una mención honrosa en un discurso, el simple saludo o consideración, para muchos de nosotros puede ser fundamental. Pero, ¿de dónde proviene esta necesidad de ser considerados?, ¿será un necesidad de toda la condición humana o sólo propia de nuestra cultura?, ¿tendrá que ver con algunas profesiones o ámbitos de trabajo en particular o será transversal a todos los ámbitos del quehacer humano?. Es evidente que el reconocimiento del actor es el aplauso y el del escritor la lectura o las superventas; y el del señor que nos limpia el auto o de quien recoje la basura, también se manifestará con la misma intensidad. ¿Tendrá algo que ver la formación, la religión, la preparación o en nivel socioeconómico?. ¿Podrá ser una premisa? A MAYOR CONDICIÓN SOCIAL O ECONÓMICA, MAYOR NECESIDAD DE RECONOCIMIENTO, no lo se. De una cosa sí estoy convencido, debemos tratar a los demás como nos gusta que nos traten a nosotros.
Por ejemplo, si hay algo que me incomoda de sobre manera, por cierto debido a mis experiancias al respecto, es que en este país son muy pocas las empresas, compañías y profesionales que seleccionan personal, las que se comunican con quien no haya sido seleccionado para un trabajo. Cuando se contactan contigo para decirte que estás preseleccionado para una entrevista, todo es amabilidad, buena disposición, comprensión, etc., incluso hay quienes se compromenten en fecha y hora determinada a confirmar la selección o no, uno se llena de expectativas, está algo ansioso, y pasa el tiempo, y pasa el tiempo y pasa. Jamás supiste de nuevo de ese amable profesional para quien te constituiste en el centro del mundo por un instante. Es real que en términos de mercado no existe obligación alguna de informarte que no fuiste seleccionado, pero ¿dónde queda la persona?. El éxito también es posible a través del buen trato para con todos quienes nos relacionamos, reconozcamos en el otro la condición esencial de humanidad, de sentimientos y emociones que todos compartimos. Claro está que siempre existe la posibilidad de estar en algún momento en la vereda de enfrente.