¿Por qué voy a coaching?

Este es un artículo originalmente escrito por Emilio Filippi en su blog personal.

Siempre me ha llamado la atención, siguiendo la historia de amigos o conocidos, que en más de una oportunidad llega ese momento especial, particularmente difícil en la vida de una persona. Ese verdadero abismo (hice un post sobre el libro El Abismo de Seth Godin), que puede muchas veces inmovilizar, generar angustia y tener esa sensación de “cambio de piel” dolorosa, intensa.

La crisis de los 7 años de matrimonio, o la de los 40. La quiebra. La separación. Los duelos. Y la vida sigue. Pero ya no fluye como hasta ese punto. Llega ese momento donde realmente uno debe tomar decisiones importantes, cambiar ciertas prácticas. Como dijo Albert Einstein: “No podrás resolver los problemas que tienes hoy pensando de la misma manera que pensabas cuando los provocaste”.

Esa frase de Einstein hoy tiene una reformulación que siempre le escucho decir a mi coach, Andrés Venegas: “Cambiar la posición del observador”. Es decir, uno mismo es el observador, uno mismo es quien, viendo un problema, un desafío, una realidad del mismo lado, al “desplazar” esa mirada, es decir, al cambiarse de posición, visualizando otras cosas, desde otro lado, uffff el resultado es muy diferente, es movilizador.

Toda esta reflexión me surge cuando me preguntan amigos y conocidos “¿qué es eso del coaching?. ¿Es como ir a terapia? ¿Es un psicólogo? ¿Es algo muy inasible, muy volado? ¿Es algo para gente más “enrrollada”? ¿Cómo podría algo así ayudarme a ser mejor en mi trabajo, en mi empresa?

Son preguntas reales. De personas reales. Y, lo más gracioso para mí, es que me lo preguntan porque saben que yo voy a coaching, soy lo que se llama en la jerga, un coachée, algo así como un paciente del coach. PERO NO SOY UN COACH!

Justamente, porque no lo soy, porque durante dos años he estado asistiendo a sesiones de coaching de manera constante es que puedo explicar, desde mi “experiencia de usuario”, el impacto que tiene hacer este trabajo en uno mismo.

Pero qué es un coach, realmente. Está la figura del coach deportivo, del entrenador, del instructor, que -en diferentes ámbitos- tiene en común conocer a sus discípulos (o reclutas si quieren) a fondo y poder llevarlos a cumplir sus metas. De hecho, hay un programa en MTV, que se llama MADE, y que consiste en transformar a adolescentes “nerds” o con dificultades, en populares jóvenes “winners”. Para ello, cuentan con el apoyo de coaches expertos en “popularidad juvenil gringa” que, a costa de ejercicios, nuevos look, y ciertas técnicas se transforman en los reyes de la seducción.

Más allá de lo televisivo, el concepto es análogo en cuanto al impacto en la transformación. Ahí me quedo con la definición de Andrés Venegas. “Un coach no es otra cosa que un “espejo de uno mismo”. Osea, no es un gurú, ni un mentor que lo sabe todo, ni tampoco es un profesional que escarba en las profundidades del inconsciente para quedar con las emociones revueltas, pero inmovilizado.

La gracia de ese espejo es poder, a partir de la observación del lenguaje, del cuerpo y de las emociones, generar un cambio de posición del observador y MOVILIZARSE. Es decir, comenzar un nuevo camino, con una “caja de herramientas” que permite enfrentar esta nueva etapa de vida, este abismo, estos quiebres, de una manera diferente y muchísimo más poderosa.

Yo no sé si realmente es posible explicar con palabras lo que a uno le pasa cuando va a una sesión o taller de coaching. Hay que vivirlo. Yo lo recomiendo totalmente, considerando que es un camino que uno mismo emprende. Pero, definitivamente, el manejar estos conceptos repercuten en un empoderamiento fantástico cuyo gran resultado maravilloso es acercarse a tener una vida feliz y que uno realmente quiere.

No es casual que ingenieros, empresarios pequeños, medianos y grandes, autoridades de gobierno, profesionales, artistas, emprendedores de todo tipo, vean en el coaching un complementario apoyo a desarrollarse íntegramente. Ya no hay prejuicios con esto: yo conozco personas con una formación muy analítica, pragmática y concretas que han visto en el coaching un camino de crecimiento personal, profesional, empresarial y de vida.

Yo soy muy agradecido de mi coach. Y me siento orgulloso de haberlo conocido. Hoy, gracias a su brillante y dedicado trabajo, me siento una persona un poco mejor y con un tremendo mundo que se abre delante mío y de mi familia.

Enlace: Blog Emilio Filippi

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