Gestión del equilibrio una plataforma para expandir la realización de las personas

Ansiedad, desazón, incertidumbre, agobio, son desde hace mucho tiempo, temas altamente recurrentes en la conversación actual, pareciera que la sociedad en que vivimos se definiera partir de estos conceptos, pareciera, nos guste o no, que sufrimos la vida, mas que vivirla.

El existir se nos aparece tantas veces como una maraña caótica de anhelos, intereses, expectativas y aspiraciones propias o adquiridas, necesarias o prescindibles, que se logran o se frustran a una velocidad vertiginosa como miles de estímulos bullendo, transformados en direcciones desencontradas, siempre inalcanzables, si gano en una, pierdo en otra, si tengo éxito en alguno de mis dominios pago el costo de fracasar en otros. Cada elección pareciera estar definida por un sacrificio y cada meta alcanzada por un renuncio.

¿Cómo construir la estructura esencial que nos permita gobernar nuestras vidas y ser soberanos de ella?, ¿cómo ser el cambio en medio del cambio y asumirlo como definición sustantiva de lo que somos?, ¿cómo hacer de la transformación inevitable la piedra angular de nuestra solides, de nuestra coherencia? Cambiamos, porque sabemos cambiar, porque somos capaces de aprehender constantemente de los mundos que creamos, de los mundos que destruimos, de los que dejamos atrás.

Gestionar el equilibrio humano, darle a nuestras vidas un propósito, una dirección cierta, un destino, pareciera ser la clave del éxito y de la realización, y por que no, de nuestra felicidad. Pero ¿cómo lograrlo, si todo cambia y cambia a un ritmo inagotable, y el mundo se deshace entre nuestras manos al mismo tiempo en que se constituye y se vuelve a deshacer? Necesitamos no pisar el abismo, si no navegarlo, ser en la mitad de la tormenta un timón, un puerto, un avión, necesitamos navegar el cielo desbocado como pájaros que conocen los vientos o marinos que aun borrachos de sirenas leen las estrellas, tenemos que ser nuestras propias naves, reconocernos como tales, sostenernos y crecer abrazados como boyas luminosas en la mitad del oleaje incierto.

Gestionar el equilibrio humano, es decidir el camino, trabajar con lo más preciado que tenemos, nuestra humanidad, aquello, que no es otra cosa que el encuentro amoroso de uno con sus otros. Allí es donde tenemos que actuar, el primer paso es reconocerse, reencontrarse, darse la oportunidad de mirarse de frente el espejo implacable de nuestros propios ojos, reconocer en ellos nuestros talentos y virtudes, así como nuestra infinitas carencias y celebrar quienes somos, reconocer en ese mismo espejo que no somos solos, que jamas lo seremos, que necesitamos a otro, a otros para constituirnos verdaderamente como seres humanos.

Desde allí, desde la humanidad de esa mirada, buscar nuestro propósito trascendente, aquello que queremos que defina lo que somos y lo que seremos en el tiempo. Aquello que por decisión nuestra y solo nuestra, será por siempre nuestro destino.

4 Comentarios

  1. Hermoso…como siempre.
    ……No se que decir……I need you.

  2. Gabriela

    Para la reflexiòn….valioso aporte..gracias

  3. UF, Andres me ha hecho mucho sentido cada una de las palabras ., tremendo articulo. Master jajajja un abrazo
    CHAOENECHEN TE DARA MILLLLLLLLLLLLL BENDICIONES,
    PEUKALLAL.

  4. Qué importante es poder encontrar el sentido a nuestra vida, ese propósito trascendente, y como veíamos hoy, poder responder a la pregunta “yo, hoy, qué estoy haciendo para conseguirlo??”
    qué distinta sería la sociedad si nos empeñáramos todos en seguir ese propósito… tal vez funcionaría todo mejor… o por lo menos seríamos mucho más felices

Deja tu comentario