DONDE ESTABA – DONDE ESTOY
- Este artículo fue enviado por Ricardo Testa, coacheé de Andrés Venegas, empresario gastronómico, esposo y padre de 3 hijos quien autorizó su publicación en este blog, para que otros conozcan su experiencia en el coaching -.
Hace un año y medio llegué a la oficina- estudio de Andrés Venegas, venia recomendado por mi siquiatra Benjamín Izeckson, con quien seguía un tratamiento por una supuesta depresión, causada por mi incapacidad de salir delante de una situación económica muy difícil y que me tenía con un estado de ánimo deplorable. La vida me pasaba y yo pasaba por la vida
El (mi siquiatra) después de un par de meses de asistir a sus sesiones me indicó que – por su experiencia y conocimientos- pensaba que yo no tenía ninguna enfermedad mental ni dificultades siquiátricas y lo que yo necesitaba era conversar con un profesional que me hiciera “Coaching”, fue la primera vez que escuchaba de eso y decidí confiar en su consejo.
Hoy, con la distancia y la perspectiva que da el tiempo, pienso que es uno de los mejores consejos que he recibido en mi vida y me hizo entrar en un mundo desconocido pero fascinante, que le dio un giro dramáticamente positivo a mi vida.
Cuando inicié mis sesiones de conversación con Andres Venegas, “mi coach”, me invadían emociones tan negativas como el resentimiento y la frustración, y estaba resignado a que eso era parte de mi vida, lo que cargaba en mi mochila y llevaba a todas partes. Lo primero que me pidió fue un relato sobre mi vida, mis éxitos, mis fracasos, mis logros y mis perdidas.
Leer TodoY dale con el talento
En todas las personas existe talento y, tras él, un sinnúmero de destrezas y habilidades cuyo desarrollo nos puede hacer grandes.
Tan sólo ayer conversaba con Manuel, un brillante y exitoso empresario de Valparaíso con quien trabajo en temas de liderazgo, quien me hablaba del talento que tenía el menor de sus hijos, de apenas 15 años, admiraba su destreza en el manejo del computador, sobre todo en la composición de imágenes digitales y diseño de juegos electrónicos, siempre trataba de estimularlo pero por otro lado estaba profundamente preocupado por sus notas del colegio, allí no le iba muy bien, en la mayor parte de los contenidos tenía varias notas bajo los promedios de suficiencia, no se concentraba y no obtenía los logros esperados para él.
Juntos indagamos qué pasaba, por un lado, vimos su legítima preocupación por el futuro del chico. Manuel, creía sinceramente que a través de sus talentos su hijo podía crecer y llegar muy lejos, pero para ello tenía que preocuparse, cumplir con las obligaciones del colegio y desarrollar las materias importantes en las que el niño parecía no poner atención; es más, derechamente no se hacia responsable. Por ejemplo, me decía “tiene que aprender que las cosas cuestan, que no se dan de un día para otro, que hay que ser sistemático, que hay que concentrarse, que hay que cumplir con las metas y llegar al objetivo”
Lo invité a mirar (“a escuchar” decimos en el coaching) ese talento, a pasar mas allá del evidente virtuosismo del muchacho y juntos descubrimos con asombro y alegría que cuando se instalaba a digitalizar sus imágenes pasaba horas sumido en una profunda concentración, que en cada pieza que realizaba se preocupaba de cada detalle con obsesivo perfeccionismo, con paciencia se hacia cargo de cada espacio, equilibrando los colores, no descuidaba el dramatismo de cada figura y no daba por terminada la obra hasta estar seguro de que era excelente, y es más constatamos que cuando le quedaba como él quería se sentía calmado y feliz.
Allí estaban las habilidades que se necesitaban para potenciar el desarrollo de su hijo, habitaban dentro de él y aparecían desde lo mejor de sus condiciones, ahora sólo había que potenciarlas,
En todas las persona existen talentos: para hablar en público en unos, para escribir papers en otros, para diseñar estrategias o para llevarlas a la acción, para acoger o para fijar límites. No importa cual, hay que atreverse a mirarlos, a trabajar con ellos y a potenciar el camino de oportunidades que nos señalan.
Esa mañana, al finalizar la sesión, Manuel se sentía un poco más tranquilo y parecía más feliz.
Leer TodoEn el principio también fueron las emociones
Las Emociones.
El miedo, la ira, la tristeza, la alegría, el amor.
Emocionar es el fluir cotidiano de una emoción a otra.
Crom, corría por la estepa con tranco decidido y pesado, la espalda aunque encorvada no reflejaba cansancio si no mas bien un gesto que denotaba el esfuerzo por mantenerse erguido, de tanto en tanto sus manos se apoyaban el suelo, ojos y nariz se confundían en la búsqueda de la presa, su persecución terminaría bien si mantenía el ritmo y era capaz de alcanzar al animal con los guijarros que cargaba, llevaba horas tras un jabalí inmenso y negro que a ratos parecía volverse invisible.
El aire cada vez mas frió anunciaba la noche, el sol comenzaba a ocultarse, aún cuando lograra alcanzar a la bestia ya no volvería a la caverna, esta sensación de inmediato pareció intimidarle, su paso se hizo automáticamente mas lento, pero un fuerte dolor en el estomago le recordó dolorosamente que no podía ceder, hace mas de cuatro días que no comía hasta ahora solo se había alimentado de cortezas y agua, el hambre, el cansancio, el dolor de sus músculos agarrotado se transformaron en enojo el enojo apretó su mandíbula y entrecerró los ojos, inhalo y exhalo por la boca en pequeñas bocanadas sin separar los dientes, no podía ceder, esa maldita bestia sería su alimento, aceleró el paso y siguió corriendo.
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