El Ser del Coaching

Durante mucho tiempo, cada vez que me preguntaban ¿y tú, qué haces? Inquiriendo sobre mi quehacer laboral, una profunda inquietud me embargaba, pues mi respuesta: soy Coach Ontológico, me remitía a una larga perorata sobre lo que es el coaching, su historia o sus aplicaciones, la mayor parte de las veces pretendía que mi explicación fuese lo más congruente posible con las definiciones aprehendidas durante mi formación, o con los conceptos académicos en boga. Me gusta estudiar y me encanta lo que hago, así que casi siempre tenía mucho que decir, sin embargo, debo reconocer que la mayor parte de las veces la conversación cerraba con un “ah… que interesante”.

Uno de los problemas que logré percibir en mi respuesta, era que por un camino u otro terminaba hablando de mi, de mis competencias o de cuánto me complacía hacer lo que hago, y es cierto, llevar a cabo mi trabajo es algo que me llena de gozo, pero la verdad eso no explica mucho, pues la importancia y trascendencia de lo que hace un coach no radica en él, sino en la realización del otro.

Dijo una vez, uno de mis Coachees: 

“El saber no está en el maestro, sino, en la belleza que siempre habita en el aprendiz” 

Hoy en día, me gusta decir que mi trabajo, mi quehacer en el mundo productivo, es colaborar con las personas e instituciones ayudándoles a identificar y desarrollar sus talentos como herramientas fundamentales para alcanzar sus metas y objetivos. Para lograr esto, me apoyo en el coaching ontológico: metodología que permite a las personas mirar en sí mismos y en los otros; y observar desde donde hacen lo que hacen, desde donde dicen lo que dicen, desde donde sienten lo que sienten. Este ejercicio de sentido e humanidad permite reconocer en uno mismo la potencialidad de las propias fortalezas y debilidades, en comunión con las de los demás e iniciar de esa forma, un camino de acción y encuentro con el propio lugar en la comunidad.

De esta manera, ser una herramienta para que otros encuentren sus tesoros, me define como Coach Ontológico y de a poco, también como persona.

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En el principio también fueron las emociones

Las Emociones.
El miedo, la ira, la tristeza, la alegría, el amor.
Emocionar es el fluir cotidiano de una emoción a otra.

Crom, corría por la estepa con tranco decidido y pesado, la espalda aunque encorvada no reflejaba cansancio si no mas bien un gesto que denotaba el esfuerzo por mantenerse erguido, de tanto en tanto sus manos se apoyaban el suelo, ojos y nariz se confundían en la búsqueda de la presa, su persecución terminaría bien si mantenía el ritmo y era capaz de alcanzar al animal con los guijarros que cargaba, llevaba horas tras un jabalí inmenso y negro que a ratos parecía volverse invisible.

El aire cada vez mas frió anunciaba la noche, el sol comenzaba a ocultarse, aún cuando lograra alcanzar a la bestia ya no volvería a la caverna, esta sensación de inmediato pareció intimidarle, su paso se hizo automáticamente mas lento, pero un fuerte dolor en el estomago le recordó dolorosamente que no podía ceder, hace mas de cuatro días que no comía hasta ahora solo se había alimentado de cortezas y agua, el hambre, el cansancio, el dolor de sus músculos agarrotado se transformaron en enojo el enojo apretó su mandíbula y entrecerró los ojos, inhalo y exhalo por la boca en pequeñas bocanadas sin separar los dientes, no podía ceder, esa maldita bestia sería su alimento, aceleró el paso y siguió corriendo.

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