¿Qué les está faltando a los líderes hoy día?
Qué les está faltando a los líderes hoy día
Estimados amigos, quisiera compartir con ustedes una cita sobre liderazgo realizada por Deepak Chopra, publicada en The Seminarium Letter, en el mes de mayo del presente año, la cual guarda relación con algunas de las conversaciones que juntos estamos llevando en este blog.
Ante la pregunta ¿Qué les está faltando a los líderes hoy día?, él señala lo siguiente:
“Desafortunadamente, en la actualidad los líderes han estado enfocados en el tráfico de poder, en la venta de influencias y en la corrupción…
…Lo que les está faltando es el ingrediente más importante, que es el deseo profundo de servir…
Necesitan estar profundamente motivados, pero no por el ego, sino, por la ambición de construir y crear.”
Dejar atrás la concepción de que el liderazgo es una cualidad individual, donde una persona se transforma sólo por sus propias habilidades en un conductor iluminado de los destino de una colectividad, no es sólo un error conceptual, sino también, el anuncio de una tragedia comercial y/o productiva.
Hoy, las organizaciones se cosntituyen a partir de estructuras organizacionales cada vez más horizontales y abiertas, su liderazgo depende, entonces, de la comunión de los talentos de todos aquellos que participan de la organización.
No hay liderazgo posible si no existe otro que te permita ejercer dicho liderazgo, otro que, libre y voluntariamente te acompañe, te de autoridad y decida compartir tu y su destino.
Leer TodoEl liderazgo no es un don, es una herramienta para obtener resultados
Siempre se asocia el liderazgo con la capacidad de un individuo para conducir a otros y lograr que las cosas sucedan, y es cierto, cuando presenciamos estos acontecimientos estamos ante la concreción del objetivo esencial del liderazgo. Sin embargo, el liderazgo en sí no es un don que podamos encontrar per se en un individuo, no viene con los genes particulares de nadie, y se equivocan profundamente aquellos que pretenden encontrarlo en un tipo determinado de persona o tipificar su estructura a partir de las características especiales de alguien. Es más, estas definiciones alejan a las personas de su uso como herramienta para alcanzar resultados.
Hoy, cuando las organizaciones productivas de toda índole comienzan a aceptar que sus logros, sus metas, y sus propósitos trascendentes están directamente asociados a las potencialidades de todas y cada una de las personas que conforman su comunidad, entender eso es algo realmente fundamental.
Intentar alcanzar objetivos a partir de visiones mesiánicas, o de la imposición de un destino a partir de instrucciones que no integren, reconozcan u ofrezcan sentido a las potencialidades de los integrantes de un equipo, no es solamente primitivo y torpe, es simplemente condenar de antemano dichos objetivos a productividades exiguas o definitivamente al fracaso.
El liderazgo se realiza como tal en comunidad y se funda en la relación con los otros, en el mundo de hoy, donde la información y el conocimiento están cada día más a disposición de la sociedad, no hay posibilidad democrática de conducir a alguien, de llevarlo a una determinada meta, si esta persona o grupo no acepta ser conducido.
Las organizaciones productivas deben atreverse a dejar atrás las concepciones arcaicas del liderazgo, que centran su accionar en esfuerzos individuales de conducción, expandiendo sus posibilidades hacia la relación fecunda de los individuos en el encuentro vital de las personas en un compromiso libremente adquirido, el cual, se construye en una fuerza propulsora de productividad y éxito.
Entender el liderazgo, entonces, como una herramienta que funda la interacción fecunda entre las personas permite, por un lado, democratizar su uso, así como también, reconocerlo en cada itinerario de desarrollo personal, como una posibilidad de aprendizaje y crecimiento.
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