La Soberbia
Pecado Capital
Uno de los principales y más nefastos enemigos del liderazgo en cualquier organización, y por supuesto, en la construcción del propio destino es creer que la tarea, la obligación profesional, la identidad personal de un gerente, un director o un ejecutivo de alto nivel es saber más que los demás, creer que el rol que se juega para la empresa o institución es dar siempre las verdaderas y únicas respuestas a todos los conflictos, a todos los desafíos y además hacer ésto desde la propia, exclusiva y original interpretación de la realidad, asentando su autoridad en la sabiduría iluminada del que todo lo sabe y a nadie necesita.
Así, se esconde una concepción primitiva del liderazgo, llena de inseguridades ancestrales, machistas y burdas que exige probar una y otra vez que para conducir a otros debo ser mejor que ellos en todos los ámbitos, desgastando a quien conduce en una tarea imposible y sin sentido.
La mayor parte de las veces, las personas que tienen este comportamiento caen con facilidad en la descalificación de su interlocutor, enrareciendo la conversación y la sana argumentación, con juicios tóxicos y conversaciones miserables. “No saben, son ignorantes, vienen de universidades de poco prestigio, los de regiones no saben nada. no entienden lo que pasa aquí en la capital, son jóvenes, ya están viejos, no hablan inglés” Interpretan las tareas de los otros como meras operaciones prácticas, restándole valor a cualquier aporte y alejando a la organización de su mayor riqueza, la inteligencia y la creación continua de conocimiento de su gente.
Así, sumidos en la ceguera de la soberbia, se somete a la organización y a sus equipos a conversaciones improductivas, que la desvían de su propósito trascendente de servicio y creación de valor, sin darse cuenta que la clave de su destino está en construir futuro, a partir de encontrarse en el presente con lo mejor de los otros.
Leer TodoDesde las emociones es posible
Hace un par de semanas tuve el privilegio de desarrollar un taller de liderazgo y trabajo en equipo para un municipio del sur de Chile, centro del turismo nacional.
En la última elección de alcaldes, quienes habían sido opositores durante más de 30 años, llegaban por primera vez al gobierno de la comuna y buscaban dar un nuevo sentido a la gestión municipal e instalar nuevos modos de relacionarse con los ciudadanos.
El objetivo del nuevo liderazgo municipal al realizar este taller, era estimular la integración del equipo directivo del municipio, conformado ahora por personas de distinto “color político”, opositores entre sí y que en los primeros meses de gestión, ya habían manifestado de una forma u otra, sus diferencias y distancias. Además, chocaban no sólo las ideologías, sino también, las experiencias e interpretaciones del mundo, los modos de gestión y aspiraciones, chocaban aquí años de antagonismo, de heridas profundas y los más profundos y enquistados dolores.
Porque desde las emociones es posible.
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